Gaztedi Rugby Taldea

Historia del Gaztedi

Cuatro décadas y media dan para mucho

Desde aquella lejana temporada de 1977-78, hasta nuestros días, el Gaztedi ha recorrido un camino lleno de esfuerzo, hitos deportivos y, sobre todo, historias de personas que han llevado nuestro nombre por todo el mundo.

Esta es la historia de un club que nunca ha dejado de soñar. La historia de una familia que ha crecido generación tras generación, siempre fiel a unos mismos valores: el compromiso, el respeto y la convicción de que el rugby es para todos y todas.

El origen del Club

Final de la temporada de rugby 1977-78. Jugadores y clubs se disponen a plantearse la nueva temporada. Este fue el momento en el que diferentes ilusiones y proyectos se encontraron en Vitoria-Gazteiz.

Y fueron dos grandes bloques de jugadores de rugby los que vieron la gran oportunidad de crear el primer equipo senior de rugby de Vitoria-Gazteiz. Por un lado, los jugadores de rugby del equipo juvenil del Colegio de Corazonistas se planteaban su continuidad en el rugby tras años practicándolo, al tener que abandonar la categoría juvenil y entrar en la categoría senior, pues en Vitoria-Gazteiz no existía ningún club en esta categoría.

Por otro lado, un nutrido grupo de jugadores que había jugado la temporada que terminaba en el equipo senior que se había formado la temporada anterior en Agurain-Salvatierra, el Agurain Rugby Taldea, se planteaba la posibilidad de poder entrenar y jugar en Vitoría-Gasteiz, donde residían, y evitar así los continuos desplazamientos a Agurain.



Agurain Rugby Taldea

Este grupo de jugadores senior, reunía a antiguos jugadores de Corazonistas ya en categoría senior, también a otros jugadores que además de jugar en Agurain entrenaban a equipos de Corazonistas de cadetes y juveniles, y por último, a otro grupo de jugadores que se habían formado en equipos escolares y universitarios de otras provincias y comunidades autónomas y que habían vuelto a vivir a Vitoria-Gasteiz.

La conexión entre ambos grupos se inició a través de los entrenamientos de los jugadores juveniles de Corazonistas y sus entrenadores que jugaban en Agurain, y se fue forjando sucesivamente en reuniones en la casa del deporte.

Muchas ganas de rugby que reunían pasado y futuro y que proporcionaron al nuevo club, veteranía y juventud, experiencia e ilusión, y en definitiva, solidez para afrontar la primera temporada del nuevo club y continuidad para proyectarse en el futuro, en concreto hasta hoy mismo.

Una familia que ha crecido generación tras generación, siempre fiel a unos mismos valores: el compromiso, el respeto y la convicción de que el rugby es para todos y
todas.

Así nace el Gaztedi Rugby Taldea que participa por primera vez en la temporada 1978-79 en la Liga Provincial de Bizkaia y en la que consigue el ascenso a la 2ª División Nacional. 

Otra historia del rugby alavés

El hilo de Ariadna en Amurrio: Medio siglo de resistencia oval en El Refor
Amurrio cuenta con una de las mitologías más singulares del deporte vasco. Lo que hoy es un complejo de vanguardia, fue en su origen un ecosistema de tierra batida, redención social y herencia inquebrantable.
El rugby en Álava custodia su rincón más indómito en las campas de Amurrio.
Quien contempla hoy el tapete sintético de última generación de El Refor difícilmente alcanzará a vislumbrar el lodo, la arena y las porterías de madera que inauguraron el juego allí hace más de cincuenta años. Sin embargo, la memoria deportiva de la comarca de Ayala no se borra. Existe una línea de tiempo invisible pero indestructible que conecta la reinserción social de los años setenta, el romanticismo amateur de los noventa y el renacimiento de las escuelas del siglo XXI. Una genealogía de resistencia donde el balón de cuero siempre ha sido el denominador común.
 
1972: El barro fundacional de El Salvador. La epopeya comenzó en la temporada 1972-1973.
Mientras en las aulas vitorianas del Colegio San Viator se empezaba a estructurar el juego en el territorio, en el Reformatorio del Salvador de Amurrio brotaba un equipo de naturaleza indomable. El gran arquitecto de aquella locura fue el hermano «Zoco», un religioso de la orden de los Terciarios Capuchinos que intuyó en los códigos de la escuela inglesa el antídoto perfecto contra la exclusión: disciplina férrea, lealtad gremial y un rigor inquebrantable basado en el respeto absoluto a las normas y al rival.
Aquellos muchachos, internos bajo tutela jurídica, carecían de los automatismos técnicos y la herencia táctica de los grandes clubes vizcaínos o guipuzcoanos. Lo suplían con una furia noble, un corazón desmedido y una fortaleza física que pronto se tornó legendaria y temida en la región. El campo original del centro —duro, descarnado, azotado por el viento y el frío ayalés— se transformó en un fortín inexpugnable. Visitar El Salvador implicaba aceptar una batalla física total de ochenta minutos que solo se clausuraba con el respeto mutuo sellado en el tercer tiempo. Antes de que el centro cerrara sus puertas en la década de los ochenta, aquel experimento demostró con creces que el óvalo era, por encima de todo, una formidable herramienta de dignificación humana.
 
«No tenían la técnica de las grandes escuelas, pero les sobraba furia noble. Jugar en el campo del reformatorio era aceptar una batalla física total que terminaba siempre con un respeto mutuo inquebrantable.»
 
Los años noventa: Las tres temporadas de la resistencia
La clausura del reformatorio sumió al recinto en un silencio transitorio, pero la semilla ya había germinado profundamente en la llanura de Amurrio. El rugby se resistió a pasar al inventario del olvido y, a comienzos de la década de los noventa, la herencia latente floreció con el nacimiento de una primera e histórica versión del Nerbioi. Una escuadra de jóvenes locales reclamó legítimamente el legado de la arena y devolvió los placajes, las melés y los gritos de aliento a El Refor.
 
Aquel bloque batalló con orgullo en la competición autonómica durante tres temporadas consecutivas. No fue un desafío menor en una época de transición para el deporte amateurvasco. Actuando como un eslabón indispensable para la transmisión de la memoria histórica, su perseverancia impidió que se rompiera la cadena de transmisión. Demostraron, con el barro original como testigo, que Amurrio ya era, de forma irreversible, territorio de rugby.

 

El tercer intento: La siembra de la ‘Eskola’ y el regreso del sénior
El siglo XXI trajo consigo el tercer y más ambicioso proyecto de reconstrucción del óvalo en la comarca. La estrategia varió radicalmente: ya no se trataba de una generación espontánea, sino de edificar desde los cimientos. El empeño cristalizó con la fundación de una eskola de rugby activa de manera ininterrumpida desde 2012 hasta 2023. Durante más de una década, los campos de El Refor vieron crecer a niños y niñas formados bajo la cultura del esfuerzo y el compañerismo.
 
El éxito y la consistencia de esa cantera permitieron dar el salto definitivo hacia los torneos de categoría absoluta. La maduración del proyecto devolvió un equipo sénior masculino de plenas garantías a la competición durante las exigentes temporadas 2015-2016 y 2016-2017. Este ciclo competitivo no solo reactivó la pasión de la grada de Amurrio, sino que fijó los pilares estructurales y los lazos deportivos que hoy en día siguen nutriendo y conectando el rugby local con estructuras históricas de la provincia, como el Gaztedi RT

1983 – El Primer Gran Éxito

Apenas seis años después de su fundación, el club ya daba muestras de su potencial. En 1983, el equipo cadete del Gaztedi se proclamó Campeón de España, un hito que colocó a nuestro pequeño club en el mapa del rugby nacional y demostró que en Gasteiz se estaba haciendo un gran trabajo de base.

Finales de los 90 – Compromiso Social Reconocido Nuestra vocación social no es nueva. En 1998 recibimos el Premio Emakunde al Deporte, un reconocimiento que subrayó nuestro compromiso temprano con la igualdad de género y sentó las bases de lo que años después sería una de nuestras señas de identidad: el rugby para todas y todos.

En la temporada 1988-89, cuando todavía no existía una liga en Euskadi y el rugby femenino daba sus primeros pasos a nivel estatal con el I Campeonato Nacional, el Gaztedi ya tenía un equipo femenino con 18 jugadoras. Junto a Getxo, Gernika, Ordizia y Athletic, comenzaron a disputar partidos amistosos para ir preparando el terreno.

Y al año siguiente, en la temporada 1989-90, llegó el primer hito: la creación de la Liga Vizcaína de Rugby, la primera competición oficial del País Vasco. Las chicas del Gaztedi participaron con 19 jugadoras, enfrentándose a equipos con mayor número de efectivos y demostrando que, aunque los resultados no acompañaran del todo (5ª posición), el rugby femenino en Gasteiz ya era una realidad.

Finales de los 80. Nace el Gaztedi femenino

Cuando todavía no existía una liga en Euskadi y el rugby femenino daba sus primeros pasos a nivel estatal con el I Campeonato Nacional, el Gaztedi ya tenía un equipo femenino. Fue en la temporada 1986-87.

El entonces entrenador de equipo senior masculino, Roberto Sáenz de Navarrete, que era profesor de educacion fisica en el Instituto Ramiro de Maeztu, lanzó a sus alumnos y alumnas el guante para jugar a rugby, y cual fue su sorpresa cuando se apuntaron mas chicas que chicos. Era el momento de empezar una nueva etapa para el club. 

Fue un verdadero choque para muchos jugadores, pero las jugadoras que pusieron el pie en el campo constataron que esto habia venido a quedarse y esas 18 jugadoras hicieron historia de club.

Junto a Getxo, Gernika, Ordizia y Athletic, comenzaron a disputar partidos amistosos para ir preparando el terreno.

Al año siguiente, en la temporada 1989-90, llegó el primer hito: la creación de la Liga Vizcaína de Rugby, la primera competición oficial del País Vasco. Las chicas del Gaztedi participaron con 19 jugadoras, enfrentándose a equipos con mayor número de efectivos y demostrando que, aunque los resultados no acompañaran del todo (5ª posición), el rugby femenino en Vitoria-Gasteiz ya era una realidad.

Lo que comenzó como una apuesta valiente en aquellos años pioneros pronto demostraría ser un acierto deportivo que, décadas después, llevaría a nuestras jugadoras a lo más alto.que confirmaba el talento de nuestras jugadoras y el acierto de apostar por el rugby en todos sus aspectos.

Ese mismo año, dos de nuestras jugadoras, Aitziber Porras y Nerea Otxoa de Aspuru, formadas en nuestra cantera, se proclamaron campeonas de Europa con la selección española.

Su éxito no fue solo un logro personal; fue el reflejo de todo un club que siempre ha creído en el talento local y en el valor de la
formación.

En la temporada 2010-11, el equipo femenino del Gaztedi alcanzó la División de Honor.

Un hito histórico que confirmaba el talento de nuestras jugadoras y el acierto de apostar por el rugby en todos sus aspectos. Ese mismo año, dos de nuestras jugadoras, Aitziber Porras y Nerea Otxoa de Aspuru, formadas en nuestra cantera, se proclamaron campeonas de Europa con la selección española.

Su éxito no fue solo un logro personal; fue el reflejo de todo un club que siempre ha creído en el talento local y en el valor de la formación.

Foto 1998: De arriba a abajo e izquierda a derecha:
Loreti Elorza, Ángela Fdz. de Corres, Ainara Balanzategi, Elena, Amaia Ureta, Delia, Ana Fdz. de Corres, Esti Apiñaniz, Ainhoa Fernández, Alicia Suso y Nerea Ochoa de Aspuru.

2015-2017 – Pioneros de la Inclusión

En 2015, junto a la Asociación Isabel Orbe, dimos un paso que marcaría para siempre nuestra identidad: la creación del equipo de inclusión.

Un proyecto que rompió barreras y nos llevó a ganar el premio al Espíritu de Habilidades Mixtas en el Mundial de Bradford. Dos años después, en 2017, Vitoria-Gasteiz acogió el II Mundial de Rugby Inclusivo, organizado por el Gaztedi. El mundo del rugby nos miró y confirmamos que el deporte puede y debe ser para todos

2019 – El Salto a la División de Honor B

Nuestro equipo senior masculino lograba el ascenso a la División de Honor B, la segunda categoría nacional. Un éxito que, lejos de ser casualidad, era el fruto del trabajo continuo de nuestra cantera y de la dedicación de los jugadores senior.

Desde entonces, nos mantenemos compitiendo a ese nivel, trabajando duro para seguir escalando.

Actualidad – Más de 500 Corazones Gaztedi

Hoy, el Gaztedi Rugby Taldea es una gran familia formada por más de 500 personas entre jugadores, jugadoras, staff técnico, familias, socios/as y
voluntariado.

Contamos con equipos que abarcan desde los más pequeños (sub-5) hasta veteranos y veteranas, pasando por la escuela, la academia, el equipo de inclusión, el equipo de integración en la cárcel de Zaballa y el increíble equipo Mater, formado por madres de nuestra escuela.

Seguimos siendo fieles a nuestro origen: un club de rugby con raíces en Gasteiz e identidad propia, construido desde el esfuerzo colectivo y el compromiso desinteresado de cientos de personas. Nuestra historia no sería nada sin cada una de ellas. Y lo mejor está aún por venir.

Hazte socio/a y apoya al Gaztedi

Ayúdanos a seguir creciendo y lleva tu pasión al siguiente nivel. Hacerse socio/a es formar parte del presente y del futuro del club.

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